02 diciembre 2008

La pulga de acero


Esta novela corta de apenas cien páginas de extensión constituye un pequeño tesoro no sólo desde el punto de vista literario sino también desde un punto de vista histórico. A través de veinte concisos e intensos capítulos, su autor, Nikolái Leskov, ofrece al lector una visión de la Rusia del siglo XIX y de sus problemas políticos, difuminada en un relato muy verosímil y que, sin embargo, tiende en algunos momentos a la fantasía, trayéndonos a la mente el famoso "traje invisible del emperador" de Andersen.

Nikolái Leskov fue muy criticado en su época y su obra poco tenida en cuenta. Pero muy probablemente esto se deba en primer lugar a su espíritu crítico hacia las corrientes políticas de su país y, en segundo, a su estilo literario, más adecuado para el lector actual que para el de su tiempo. Esta obra fue polémica desde su primera edición en 1882, ya que las corrientes europístas rusas vieron en ella una crítica voraz hacia los sistemas liberales que tanto admiraban, mientras que las eslavófilas creyeron ver reflejado en ella un duro reproche a la cerrazón rusa y a un gobierno incompetente. Y ambas llevaban razón. La única parte de la población que se salva de la sátira de Leskov es la de los artesanos rusos, gente sencilla y honesta que trabaja por su país.


Todo empieza cuando Alejandro I viaja a Inglaterra en compañía de Platov, un cosaco del Don, para conocer los avances técnicos que se llevan a cabo en ese país. Los ingleses intentan impresionar al zar con sus prodigios, aunque Platov intente evitarlo por todos los medios. Al fin lo consiguen con el regalo dado al zar: una minúscula pulga de acero, invisible para el ojo humano que, accionada mediante una llave igualmente minúscula es capaz de bailar una « danse ». El zar alaba la destreza de la técnica capaz de crear semejante milagro y vuelve a Rusia convencido de la superioridad inglesa. Cuando Nicolás I ocupa el lugar de su hermano, se encuentra con la diminuta pulga y, tras averiguar su historia, pide a Platov que encuentre en Rusia a los artesanos capaces de igualar el prodigio, pues él confía plenamente en la capacidad de sus súbditos. Platov da entonces con el « artesano zurdo de Tula » y una vez que el zar comprueba que ha sido capaz de mejorar el trabajo inglés, lo manda a Inglaterra para mostrar a los ingleses la superioridad rusa. El zurdo de Tula pasa un tiempo en Inglaterra, reconocido como un gran maestro artesano, y, aunque los ingleses que han admirado su trabajo tratan de persuadirle para que se quede en su país en mejores condiciones que en el suyo, el zurdo se niega, haciéndoles ver la superficialidad inglesa.

Además de la técnica limpia, clara y sencilla utilizada por el autor, los diálogos dinámicos y la trama rápida y ágilmente hilvanada, esta obra muestra otra característica a destacar y que no hace más que enfatizar su carácter irónico y visionario en cuanto a actual: sus neologismos, aspecto que muy bien puede recordarnos al extraño lenguaje de Kubrick en "La naranja mecánica". Por desgracia, muchos de ellos se pierden en la traducción al español, pero aún así, la traductora Sara Gutiérrez ha sabido verter a nuestra lengua algunos como el acertado « Braviterráneo », el adjetivado « pequescopio », el anglófilo « gelatuding » o el divertido « burocumento », conservando en gran medida el carácter original de la obra en la edición de la editorial Impedimenta. También sus notas a pie de página sobre los personajes reales que aparecen en la historia nos ayudan a entender la verosimilitud que tiene el relato y que erróneamente fue tomada en su época por veracidad, lo que ocasionó a Leskov tantos problemas.

Nada más queda por decir de esta entretenida obra de Leskov que recomiendo para una lectura breve pero tensa, apasionada y divertida, salvo quizás, la inutilidad en la edición antes mencionada de las ilustraciones y la escasa referencia a la obra en sí del prólogo realizado por Care Santos. Y si tenéis además especial interés en la literatura o la historia rusa, seguro que no os defraudará.


26 noviembre 2008

MEMPEC

¿No estas harto de tener que escuchar la música que sale del altavoz de un móvil, cuando estamos en el metro o en el autobús?

¿Acaso esos individuos tienen una alergia que les impide utilizar cascos?
¿Por qué aquellos que deciden compartir su penoso gusto musical son siempre los mismos?
Hasta el momento aún no he visto ninguna ancianita poniendo a Carlos Gardel como hilo musical, al igual que tampoco he visto a ningún metalero poniendo Children of Bodom.
Todos sabemos quiénes son, siempre se dedican a ponernos canciones de reggaeton, el bacalao mas tedioso, o la última de Farruquito: “El niño debajo de mi rueda”. Esos energúmenos con exceso de testosterona, y un vacío en el cerebro, se aprovechan de la pasividad de la gente para faltarnos al respeto y decirnos: “Shúpame los oros!” .
A raíz de esto se ha creado un movimiento que intenta luchar, en vano,contra esta panda de gallitos sin cabeza. Se llama MEMPEC, que significa: Métete El Móvil Por El Culo, (situación que me gustaría que se produjera, porque muchos de ellos verían su virilidad en peligro, tras alcanzar un orgasmo)
Animo a todo el mundo que se una a este movimiento, y que lo difundan, como hemos hecho nosotros.
Esperemos pronto una regulación por parte de las empresas de transporte.

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23 noviembre 2008

First Aid Kit: Plaits


Después de varias semanas sin escribir ni una sola entrada en el blog, al fin me he decidido a escribir algo. Y es que esto de escribir aquí la verdad es que me impone.
Acostumbrado a decir tonterías y que la gente se olvide de ello al poco tiempo, la verdad es que no consigo adaptarme a este formato donde lo que dices queda registrado y te enfrentas a la opinión de los lectores (que no son muchos, por cierto).
Sentía lo que llaman Blogofobia.

Todas estas semanas he estado pensado en escribir sobre un grupo musical en concreto, pero harto ya de no conseguir escribir ni una sola linea, prefiero contaros mi ultimo descubrimiento musical.
Tan solo llevo dos días escuchándolos, pero creo que merece la pena escribir sobre ellos.

Ellos son Agnes Arán y Carles Querol, es decir: First Aid Kit.

Hace unos meses que sacaron su segundo disco: Plaits, que es por el momento el disco que he escuchado de ellos. Con una base electrónica minimalista, y la voz naïf, sutil, casi como un susurro, te consiguen trasladar a un mundo melancólico y onírico.
Es difícil de etiquetar. Hay gente que dice que es indielectronica, otros dicen que un estilo mas Ambient... sinceramente, lejos de etiquetas que no sirven mas que para clasificar y para saber donde colocar el disco en las estanterías de cualquier Corte Inglés, lo cierto es que es un estilo para el que yo al menos no he encontrado ninguno similar.
Es como si cogiéramos la voz de Karolina Komstedt de Club 8, lo juntáramos con la base de Air, y se pusieran a tocar canciones de Explosions in the Sky.

En conclusión, el disco merece la pena, aunque no enamora, es idóneo para estudiar, o para aquellos días en los que uno piensa en lo que no hizo y pudo hacer... en definitiva, si estás triste pero no te quieres suicidar escucha este grupo que seguro que te entiende; pero si lo que realmente quieres es suicidarte Sigur Ros te ayudará.
Ya no hablo más, escuchadlo y opinad.




26 octubre 2008

Códex Seraphinianus

Estamos tan acostumbrados a ver la realidad tal y como se nos da, que somos incapaces de ver las diferentes relaciones que los elementos de esa realidad pueden tener entre sí. De vez en cuando, sin embargo, aparece algún que otro loco visionario que es capaz de mostrarnos nuevas relaciones, creando lo que a ojos de los demás aparece como un mundo nuevo, irreal, maravilloso, ¿fantástico?

Este es el caso de Luigi Serafini (Roma, 1949), un arquitecto italiano que tras licenciarse cogió sus lápices de colores marca Prismalo, unas hojas de papel tipo Vang y liberó su subconsciente. Pájaros-fractal, ciudades que se adhieren a la roca como telas de araña, pequeños insectos multicolores que forman el arco-iris, razas nunca vistas, y, en resumen, todo tipo de cosas cotidianas aparentemente sin relación alguna que unidas entre sí conforman un mundo totalmente nuevo.

Supuestamente la obra está dividida en once capítulos dedicados cada uno a una materia en particular: biología, mecánica, física, química, sociología, lingüística, arquitectura... en fin, todo lo que podría describir un mundo posible tomando éste como referencia. Sin embargo desconocemos todo lo que sobre estos temas se dice, ya que lingüistas, matemáticos y criptógrafos han intentado, sin éxito, descifrar su contenido. Tan solo Allan C. Wechsler e Ivan Derzhanski han conseguido dar una explicación al sistema númerico que ordena las páginas de este códex.

Pero, ¿existe una explicación posible para esta obra? Y si la hubiera, ¿tendría sentido dársela? ¿Acaso no es el misterio lo que hace del Códex Seraphinianus una obra única? Tal vez haya algo que desentrañar, tal vez el autor se burle de nosotros y de toda esa gente que pierde el tiempo intentándolo.



07 octubre 2008

El otro articulo

Pensaba hacer del primer artículo de esta página algo grande y trascendental hablando del supuesto arte que hoy en día nos acosa allá adonde vamos y de lo feliz que es la gente cuando mira extasiada un lienzo completamente en blanco colgado de alguna de las paredes de, por ejemplo, el Tate Modern (digo por ejemplo, porque he tenido el gran privilegio de contemplar exactamente la misma obra maestra en varios museos y galerías de arte), o de lo intelectual que resulta ir al cine "independiente" de turno a ver la última ocurrencia de Lynch en versión original, o de quedarse absorto mirando la artística escultura consistente en una cuerda colgada del techo.

Pero tranquilos, he decidido no meterme en huertos de calabazas y dejarlo para más adelante, para cuando tenga ganas de soportar las mordaces, crueles y corrosivas críticas necesariamente inevitables que sucederían a dicho artículo.

Voy a hacer algo mejor que eso: voy a escribir otro artículo y dejar que opinéis vosotros mismos. Y ése, me parece, bien se merece la primera entrada de este blog. Pero no sin antes dejaros las líneas generales del tema que me ocupaba dos párrafos atrás.


la artesanía no es necesariamente arte
la originalidad no es necesariamente...
el simple cambio de contexto de una cosa no es ...
lo independiente no...
lo atrevido, escatológico o soez ...
...
y lo incomprensible tampoco, por muchos cuentos filosófico-explicativos y esclarecedores que el iluminado en cuestión pueda contaros